Carta #5 - Por la boca muere el pez
Hola, humano, cómo estás?
Me impresiona que ya estemos a mayo, siento que el año todavía está recién empezando. El tiempo pasa muy rápido, las semanas van una tras otra y siento que no alcanzo a ponerme al día con todo. Necesito ir un poco más lento, no respondo a la inmediatez de la misma forma que antes. Algo bueno de estos días es que estamos recibiendo harto sol de regalo, un breve descanso de las lluvias que han estado muy presentes por estos lados. El frío también no deja de superarse a si mismo, definitivamente es el que más consistencia muestra en la casa. Tenemos que comprar parafina para la estufa, así ni Nacho ni yo nos morimos de frío en nuestros talleres.
Les quería contar que hace poco recibí una pequeña lección correctiva por parte del universo/la vida/Dios/las energías/los ancestros. En la última carta les hablaba sobre mi relación con las redes sociales y de contexto les conté un poco de cómo fue mi adolescencia. Acá un poco para recordar qué les compartí:
En la adolescencia, lamentablemente, viví un bullying brutal que nunca comprendí de dónde nació. En ese tiempo no existían los mecanismos que hoy existen, no habían equipos PIE ni psicólogos escolares, y no sé por qué pero no se le tomaba el peso a que un grupo de adolescentes atormenten a una persona sin redes ni amistades. Lo manejé por mi cuenta intentando pasar lo más desapercibida posible. Ni la más inteligente, ni la más porra, ni la más desordenada, ni la más nada. Me acostumbré a ser un fantasmita. A eso súmale que era la chiquilla que dibujaba anime en los rincones del colegio, que andaba siempre con la croquera bajo el brazo, que dibujaba hasta en la micro.
Resulta que después de enviar esa carta se vino la despedida de una amiga (la Carla, besitos para ti amika) que se fue al extranjero. Ella quería que preparemos un ppt con algo que nos interesara compartir (algún hobbie, algo que hemos investigado, algo que nos gusta, un caso hipotético, lo que sea). Como con la Carla fuimos muy amigas en la adolescencia -algo que hemos comentado antes a nuestro grupo de amigas para explicarles que ya nos conocíamos de antes- quise hacer mi ppt en torno a cómo y dónde nos conocimos y abrir una ventanita a cómo éramos cuando ella tenía 13 y yo 16. Las dos participamos en un foro de anime de Valdivia que fue muy icónico, así que busqué material en la wayback machine y en las cuentas donde se subían fotos y videos de ese entonces.

Fue una cachetada en la cara ver de nuevo este foro donde participaba, las fotos de las cosas que hicimos, los eventos, las juntas después del colegio, los fines de semana, los apodos de mis amigxs, la forma en que la Carla escribía, la forma que yo escribía, las cosas que posteaba. Después de ver todo esto me di cuenta que he estado rescatando de mi adolescencia sólo lo difícil, la asocié con las cosas difíciles que me pasaron en ese entonces, pero saqué de la ecuación lo bueno.

Unx aprende de las malas experiencias, se fortalece, pero las buenas te pueden hacer crecer mucho más, y ahora estoy segura que mi forma de ser ahora se forjó en mi adolescencia gracias a la comunidad que encontré y que me permitió experimentar pertenencia en una época en que sentía que no era bienvenida en ningún lugar. Esa fue la lección que recibí: no suprimir lo malo, no obviarlo ni relativizarlo, pero sí darle a todo lo bueno el lugar que le corresponde. Creo que viene siendo un buen momento para replantear mis recuerdos: lo malo pasó y fue real, pero lo bueno también pasó y fue lo que finalmente quedó.
Nota de taller: Estoy a punto de descubrir algo
De cierta forma yo me rendí a la idea de que sentirme bloqueada es inevitable y, en mi caso, bastante frecuente. Es así, qué le vamos a hacer. Ya no le encuentro sentido a pelear contra los momentos más bajos (anímicos, creativos) o enfrentarlos con resistencia, aparte he aprendido que es un estado que compartimos absolutamente todxs, con mucha más frecuencia de la que creemos, sin importar la edad o la experiencia, y que lo que varía es cómo enfrentamos ese valle. Como muchxs, trato de cuidar mucho mis momentos más brillantes y aprovecharlos, pero entiendo que no son para siempre y que si terminan no es necesariamente porque hice algo malo. La forma en que enfrento mis bloqueos y mis valles, por consecuencia de tomarlos como algo normal, ha ido cambiando con el paso del tiempo. Es muchísimo menos culposo, la dejo ser, me convierto en un gusanito si es necesario, me frustro, me enojo, todo. Eventualmente se sube, y estar atenta a lo que pueda encender la chispa tiene más sentido para mi que seguir castigándome por no poder articular mis ideas. Este cambio de tuerca me ha permitido estar más atenta a observar qué pasa antes y después de un bloqueo/valle: Si hubo algún episodio o problema que requirió mucha energía de mi, si por algún motivo se desordenó mucho alguna parte de mi rutina, si me he mantenido arriba por mucho tiempo, quizás demasiado. Durante mis bloqueos/valles puedo desconectarme mucho de mi misma (como estuve hace unos newsletters atrás), evito hacer cosas que sé que me hacen bien como escuchar mi música favorita, ver entrevistas a otros artistas, salir. En mi caso, mis estados anímicos están muy relacionados con mis estados emocionales. Es importante para mi, como un mínimo sostenible, mantener cierta consistencia en mis rutinas y mantener mi estudio lo más dispuesto posible a sostenerme en la época baja y a sostenerme cuando la inspiración vuelve, porque siempre vuelve. Incluso cuando siento que todo está cuesta arriba mi estudio se mantiene ordenado, con los materiales en su lugar. Dibujo igual, aunque sea menos que en época alta. Escribo igual, aunque sean puras frases tipo “no sé qué escribir”.
Es inevitable perderse. Es un ciclo: perderse, naufragar un rato, encontrar el camino de vuelta y volver. No es sostenible mantenerse en la cresta de la ola. Tampoco es que seamos muy amigxs con la idea de sentirnos incómodxs. Yo detesto sentirme incómoda, no me gusta enfrentarme a la incomodidad y al miedo, hago absolutamente de todo para evitarlo. Cuando no queda nada más por hacer, ahí recién la enfrento. Intento convencerme que los momentos bajos son un buen caldo de cultivo para el futuro: no perder la costumbre de hacer algo por mínimo que sea, dejar registro de ese algo, tenerlo a mano. Ese algo mínimo que en ese momento de 0 inspiración no tiene ningún sentido, probablemente va a ser una idea brillante cuando la encuentre estando más inspirada. Esa es la forma en que enfrento mis ciclos y me mantengo: la Nico bloqueada no tiene ideas, se siente bajoneada y sin deseos de nada. Como no puede hacer nada muy complejo, al menos mantiene la máquina encendida y con mínima actividad para que cuando llegue el momento, la Nico no bloqueada de rienda suelta a todo sin que se le hayan enfriado las manos. Verlo así me hace sentir que nada se desperdicia, no hay tiempos muertos. El valle es una hibernación pequeña, algo necesario para remover lo que haya que remover y decantar lo que haya que decantar.
Hace unos días estaba en mi estudio en el mismo estado en el que estuve unas semanas: con ganas de hacer algo pero sin saber qué ni cómo. Había estado trabajando en mi bitácora solamente, así que para variar preparé una hoja más grande y me puse a hacer lo que sea con los pasteles secos. Como las semanas anteriores, no me gustó el resultado del ejercicio (otra patita del trabajo interno que he estado haciendo con los bloqueos: si sale bien o mal no importa tanto. Lo que importa es hacerlo), pero quise ver cómo quedaba si intervenía lo hecho con lápices de colores. Y ahí volvió de golpe la sensación de claridad y de curiosidad. Me doy cuenta que salí del valle cuando tengo esta sensación de claridad que me hace querer levantarme de la silla. Puede pasar con cualquier cosa: Una idea que me hizo muchísimo sentido, una armonía de color que funciona muy bien, un sonido muy placentero. Es como el switch que enciende todas las luces del edificio. Desde ahí que he estado dibujando harto y retomando ideas (las mismas que registré cuando había estado bajita pero no sabía cómo desarrollar). Me doy cuenta que mis últimos momentos de claridad e inspiración han sido muy disfrutados y los momentos más bajos han estado menos terribles, sé que mis ideas están ahí y siempre lo han estado, es sólo que este ser dolorosamente emocional no siempre sabe cómo o tiene la energía para sacarlas de mi cabeza y trasladarlas al cuerpo y que el cuerpo se encargue de dejarlas en papel.
🎧 Sonido del mes
Mi recomendación para esta cartita es el canal Club Carter Radio. Este es el proyecto de Sagid Carter, una locutora radial muuuuy apasionada de la música y cada episodio es una selección personal de música muy diversa. He descubierto harta músicas nueva con estas playlist. Muy recomendada <3
📖 Lo que estoy leyendo
Sigo con “Los demás fueron los árboles y el viento” de Rubén González.
📺 Lo que estoy viendo
Definitivamente estoy de nuevo en mi anime era. Comenzamos a ver Gachiakuta y My Dress up darling. Yo estoy viendo también Frieren por mi cuenta.
🌿 Esta ilu es para ti

Gracias por acompañarme un nuevo mes, ha sido muy genial lo que pasa después de cada carta! darnos tiempo para actualizarnos, conversar un rato, leer un correo de respuesta bonito… no sé, es mi parte favorita ☺️ Gracias por estar y seguir leyendo, me gustaría saber cómo están ustedes, qué acontecimiento están atravesando, cómo se sienten sobre pasar un bloqueo.
Abríguense bien, coman frutas de vez en cuando y nos vemos pronto!
Nico.