Un mail doloroso
Y no es broma, no esta vez.
Es que acaba de partir una querida amiga virtual, de esas cuya ausencia termina pesando más que la de cualquier persona que viva en la casa de al lado a la nuestra y saludemos con una inclinación de cabeza. Nuestros contactos en las redes muchas veces son familia, de años de compartir día a día pareceres, alegrías, dolores y memes. Esta época nos acostumbró a eso y es por ello que terminamos queriendo tanto a personas con las que nunca nos hemos visto cara a cara pero que sentimos por demás de cercanas.
Gabi Capparelli era una de ellas. Y no solo por ser una persona con ciertas afinidades compatibles, sino por su forma respetuosa de manejarse. No ibas a ver que Gabi tuviese problemas con nadie, ella respetaba las ideas de todos y hacia respetar las suyas de manera implicita, sin tener que decirlo. Inspiraba eso, respeto y cariño, no había lugar para nada más.
No nos conocíamos, como adelanté, más allá de intercambios públicos y quizas alguna muy breve charlita por messenger para compartir algun datazo. Hace no demasiado tiempo habia dado rienda suelta a sus ganas de comunicar por video y se puso a hacer varios en TikTok con temas que la apasionaban y que son por demás de apasionantes. Siempre con su calidez habitual.
No tengo demasiados detalles sobre su enfermedad, pero sé que fue muy dolorosa y la hizo sufrir demasiado. Apenas nos enteramos por sus ausencias prolongadas de las redes y algún que otro comunicado a su estilo, y su discreción y reserva para no explotar nada de lo que le estuviese pasando, de ninguna manera morbosa.
Te vamos a extrañar mucho, Gaby, como agnóstico que soy no tengo idea de lo que te depare ese viaje, pero deseo con el alma, que sea lo mejor,
Gracias por leer estas líneas, hayan conocido a esta gran mujer o no, todos merecemos a alguien así en nuestras vidas.
Abrazo enorme a todos y cuidense y cuiden a quienes más amen. Es una orden.
