8 verdades que aprendí cuando me despidieron de un trabajo como Software Engineer
Llevaba unos meses sin escribir una edición del newsletter. Después de que me cambié de trabajo, decidí que necesitaba un respiro de la presión de estar constantemente creando contenido.
Hoy me siento bien, y en un espacio mental suficientemente bueno como para retomarlo de manera casual.
Así que, ¡estoy de vuelta!
Te dejo el artículo que acabo de publicar hoy.
— Oscar.
8 verdades que aprendí cuando me despidieron de un trabajo como Software Engineer
Steve Buccini, escribiendo en su blog:
La única cosa que deseaba más que nada después de que me corrieran, incluso más que cualquier otro trabajo, era que alguien levantara la mana y hablara en términos simples, honestamente y con toda franquesa. Ese es mi objetivo con esta pieza.
Que te corran de un trabajo es un evento importante en tu carrera profesional. Casi me atrevería a decir que es un rito de paso. Irónicamente, poco se habla de esto en la industria.
Steve comparte 8 cosas que aprendió de la experiencia:
Que te corran es una experiencia profundamente solitaria
Va a tomar más de lo que piensas
La cantidad de entrevistas que tienes no son necesariamente un reflejo de qué tan deseable eres como profesional
Tendrás que hacer cosas que no quieres hacer
La mayoría de los ofrecimientos para ayudarte son respuestas reflexivas
La honestidad solamente te puede perjudicar
Probablemente, deberías de rechazar esa oferta de trabajo
Aprenderás más de que te corran que de lo que hiciste en tu trabajo
Si te tomas el tiempo de leer la pieza completa, probablemente estés de acuerdo conmigo: hay algunos dejos de resentimiento y frustración en el lenguaje. Me gustaría que tomaras esto en consideración si es que decides tomar estos aprendizajes de corazón.
Resalto el aprendizaje número 8 de Steve: Aprenderás más de que te corran que de lo que hiciste en el trabajo. Comenta:
Después de que me corrieran, mi principal emoción era una de alivio. No me lo esperaba. Estaba en aprietos: COVID estaba con toda la fuerza y ya no tenía seguro, el mercado de valores estaba cayéndose y tenía poco efectivo, vivía fuera de mi país y estaban cerrando las fronteras. ¿Por qué sentiría alivio? Porque sabía que no me gustaba mi trabajo, pero no tenía el valor de renunciar para cuando la pandemia llegó. Me hicieron un favor al aventarme por la borda.
Mi deseo es que, como Steve, tú eventualmente aprendas que detenerte a preguntarte qué es lo que realmente quieres, y actuar por ello, no es un acto de egoísmo, sino de valentía. Solo espero que no te tengan que correr para que lo entiendas.