Carta #7 - La musa turnia
Hola hola :) Cómo estás? Hace frío cierto?
Empecé a escribir esta nueva carta el domingo en el tallercito mientras miraba la transmisión de los Pulsar. me gusta verlos porque siempre hay algún panita que se gana uno y es bakán emocionarse. Comencé el domingo a escribir pero no he podido terminarla, me ha costado encontrar el foco para seguirla, pero acá estamos.
Los domingos se han transformado en mi gran día libre gran. Me quedo hasta tarde en la cama, el Nacho prepara las comidas, tomo siesta si quiero. Eso sí, evito meterme en el taller. Es el único día que me permito que haya un poco de distancia con la cueva y creo que el equilibrio ha funcionado. La Alta UACh me ha llevado un poco a considerar el sábado como un día regular de trabajo (tres clases no es poco) y por ahora estoy bien con tener un solo día libre, total no es que mis jornadas sean iguales a trabajar en una oficina, son bastante libres.
Sigo en el safari laboral. Encontrar trabajos se ha hecho bastante complicado, es una situación general que afecta a muchs, no sólo a mi. Mantengo eso sí la calma, sé que el primer año freelance es complicado y un aprende a prepararse para estos momentos de baja carga, me mantengo con fe y pensando que al final del día soy una persona con la suerte a favor,
Nota de taller: en fin la serendipia
Después de las clases que di el sábado antepasado fuimos a tomarnos un café con mi amiga la Fran Olivos (artista visual, dibujadora de ranas con poto, curadora de memes) y tuvimos la epifanía más grande del mundo. Resulta que comenzamos a hablar de rutinas, de tiempos, de inspiración, de mantener el oficio en momentos altos o bajos, que nunca estarán las condiciones ideales para crear. No recuerdo muy bien qué era exactamente lo que estábamos conversando, pero ella me dijo “igual tú eres super metódica” y yo respondí algo como esto:
Sí, pero por mucho tiempo he visto el ser metódica como un enemigo natural del artista y como que me castigo porque honestamente no entiendo lo que significa dejarse llevar y creo que nunca me ha funcionado “expresar algo”.
Y la Fran se fue a la chucha. Después de aletear y chasquear los dedos como los viejos que apuestan a los caballos me dijo “siento exactamente lo mismo”. Nunca lo había verbalizado, ni ella ni yo, pero coincidimos en lo mismo y eso de cierta forma abrió un TREMENDO tema para nosotras que nos unió aún más.
El tiempo que he pasado en el taller me ha ayudado a entender y aceptar varios aspectos en mi que me había negado a enfrentar. Me he dado cuenta que a veces finjo procesos que se ven bien en un artista pero que no funcionan muy bien en mi, también me he dado cuenta que las imágenes que más me gustan vienen del juego con los materiales, de probar por probar. Para mi componer imágenes o música es como hacer un rompecabezas, si lo veo así siempre me sorprendo con los resultados. El problema es que me fuerzo a primero llegar a una idea, o a investigar y llegar a una pregunta, o me fuerzo a hacer bocetos previos (con la pintura me he dado cuenta con mucha sorpresa que prefiero no hacer boceto previo, me da risa incluso ver que fluyo mejor), porque así es como me enseñaron en la escuela de artes o, mejor dicho, así me dijeron algunos profesores que debía ser el proceso. Y cuando no hago eso, finjo sentirme inspirada, intento escarbar en mis emociones y convencerme que quizás puedo “expresar algo”. Forzarme en que el proceso sea de cierta manera me lleva a sólo dos resultados: o evito crear porque me salté el paso del concepto o lo hago pero los resultados de hacer eso siempre se sienten plásticos, poco honestos. Son buenas imágenes, pero no tienen nada que ver conmigo.
Lo cierto es que no tengo la necesidad de expresar nada a través de la imagen. Por ejemplo, lo que subo a Prottocandy son el resultado de conversaciones que ya tuve conmigo, que escribí, que abandoné por un tiempo y volví a leer, o que tuve en mi cabeza dando vueltas, o que tuve con alguien que amo, pero no son el resultado de un deseo de expresión. Por eso son estructuradas, son relatos. Hago la diferencia entre querer expresar una emoción a comunicar una idea. No siento la necesidad de expresar nada, tampoco creo que siento ninguna emoción especial cuando me enfrento a una obra. Cuando voy a exposiciones o veo obras finales me llaman la atención en la medida que puedo ver algo del proceso que las llevó a ser lo que terminaron siendo, si es que puedo hablar con el artista y saber qué tipo de materiales usó más que lo que cuestiona o el rollo conceptual que tiene. Me pasa lo mismo con la música; cuando voy a una tocata lo primero que hago es mirar el set up del músico, qué pedales usa o cómo los tiene conectados, si es posible intrusear lo hago. Eso es lo que me fascina: la materia, la toma de decisiones sobre ella, el proceso, el lenguaje y cómo usarlo a mi favor. En mi caso es muy chistoso que sea precisamente la pintura, la disciplina que más detesté en mis tiempos de escuela, la que me ha terminado enfrentando a este tipo de cosas sobre mi.
Me encantaría tomar prestado el cerebro de una persona que funciona de una forma distinta a mi para saber lo que se siente, pero hasta que la ciencia lo permita no me queda más que valorar la forma en que mi cerebro funciona y encontrar belleza en eso, que ahora más que nunca siento que por fin puedo hacer. En vez de fingir ser alguien que no soy en mi taller puedo, por ejemplo, hacer todas las imágenes que quiera, como quiera, con lo que quiera y después armar el cuento del tío y sacarme una justificación si es que es necesaria. En esa estoy y me hace feliz, ha sido mi época más prolífica en años. Más que cualquier cosa, estoy disfrutando de poder asombrarme con cosas inesperadas que suceden en mi taller y que me hacen todo el sentido del mundo. Volví a pintar con óleo después de 13 años sin hacerlo.
🎧 Sonido del mes
Mi recomendación para esta cartita es Visions of bodies being burned de clipping. Hip-hop experimental, ruidoso y hermoso. Este disco en particular tiene un imaginario muy rico basado en películas de terror y leyendas urbanas gringas. Mi canción favorita por lejos pero POR LEJOS es Say the Name que está inspirada en la película Candyman. La mejor outro que he escuchado en mi vida.
📖 Lo que estoy leyendo
No estoy leyendo nada por ahora, así que recibo recomendaciones de ficción 🙃
📺 Lo que estoy viendo
Terminamos de ver Kaguya-sama: Love is War y con el Nacho amamos cada capítulo. Ahora seguimos viendo Gachiakuta (en la casa le decimos a esta serie “Aseo y ornato”). Por mi parte comencé a ver True Detective otra vez.
🌿 Esta ilu es para ti
La de esta carta no es una ilu, es una animación tradicional que hice y que no subiré a ningún lado excepto aquí.

Gracias por acompañarme en una nueva cartita, estaré pendiente a cualquier respuesta que llegue! Les deseo un buen resto de mes, ya estamos en junio 🎊 hemos llegado [más o menos] vivxs hasta ahora, lo veo como un logro ahahah.
Nos vemos la próxima carta!
Nico.-