Carta #3 - Abril, fermentos mil

Hola, ser humano hermoso. Cómo estás?
Al fin abril. Al fin adiós a marzo, el mes más cuesta arriba del año. Ya en abril una se acostumbra a varias de las cosas que aparecen en el año que comienza, como las malas noticias todos los días desde que cierto gobierno asumió en cierto país latinoamericano. Si te pusiste desafíos para el año, también ya agarras más costumbre (o definitivamente los botaste o reemplazaste por unos nuevos). Yo ya me siento más aclimatada, como que me he acostumbrado a la presencia constante de la incertidumbre, a que me esté mirando sobre el hombro todo el tiempo. En general siento menos resistencia a disfrutar lo que tengo y dejar ir lo que no funcionó tal como esperaba.
También le he dado la bienvenida a nuevos hobbies! De todas las señoras que pude ser, decidí evolucionar a la señora de los fermentos. Venía hace tiempo leyendo al respecto e investigando recetas para hacerlos de forma segura, pero me lancé a preparar mis primeros frascos cuando me topé con la existencia de los psicobióticos y cómo la microbiota intestinal puede afectar la salud mental de una persona. Llevo unos meses sin tomar antidepresivos y aunque voy bien, quiero darle a mi cuerpo todo el apoyo necesario para estar bien.

Estuve preparando mi segunda tanda de fermentos (hice mi primer ginger bug!) y mientras lo hacía pensaba que hace años que no trato a mi cuerpo con tanto cariño y atención como ahora. Me siento orgullosa de mi misma por sostener los buenos hábitos incluso en los días malos, pero también lo atribuyo a estar en completo control de mi tiempo. Si quiero estar tres horas metida en la cocina todos los días preparando comidas caseras variadas, lo puedo hacer. En tiempos como estos, lo considero una forma de privilegio. Poder poner en primer lugar nuestra salud física y mental (porque el Nacho se beneficia un montón de esto jajaj) gracias a que dispongo del tiempo para hacerlo es maravilloso. Lo hubiera hecho en mis 20? jamás. A los 22 podía pasar tres días sin dormir y sin tomar agua y me sentía orgullosa de eso. Mi nueva forma de flex ahora es cuántos kilómetros pude hacer con mi bici en un día y estoy notando que también es así con mis amigos. Uno de ellos, el Cris, se está preparando para el Iron Man y lo encuentro lo máximo.
Nota de taller: el buen cliente

Lo primero que hice después de dejar mi trabajo anterior fue sentarme con un cuaderno, tres discos externos y un cafecito para rehacer mi portafolio desde 0. Aparte de seleccionar trabajos para mostrar, me preocupé de tener claro (al menos para efectos del documento) quién soy como diseñadora visual y cómo trabajo. Esto fue crucial hacerlo porque claro, me importa tener una cantidad estable de trabajo, pero también me importa llegar a los equipos correctos. Puede que sea un poco pretencioso, pero en estos momentos es importante para mi trabajar en proyectos que me hagan sentido, con personas con las que me pueda sentir valorada y que mi rol como persona a cargo de la imagen sea respetado. Si para eso tengo que tener menos encargos… bueno, que así sea.
El ejercicio de observar mi trabajo y seleccionar lo que iría en el portafolio no fue sólo de dejar lo que se veía más bonito o lo más flashero, que fue el primer impulso. En la versión actual dejé proyectos de los que me siento muy orgullosa y en los que me sentí bien, que volvería a repetir si tuviera la oportunidad, pero por sobre todo dejé proyectos en donde tuve el poder de tomar decisiones y llevar a término mi visión como creadora. Obvio que en todo proyecto colectivo hay que llegar a consensos y hay que seguir lineamientos, pero si te llaman para diseñar algo es porque tú eres la experta no? te señalan cuál es la meta pero tú construyes la ruta para llegar ahí.
No sé ustedes, pero para mi, esto es lo que me hace cosquillas en el huesito de la felicidad:
Proyectos orientados a cultura o educación.
Proyectos que no quieran todo para ayer. Quizás necesiten cosas para mañana o pasado mañana, pero no para ayer.
Proyectos donde pueda discutir feedback y correcciones con una sola persona. No quiero volver a verme acorralada en una habitación con 8 personas dándome opiniones distintas que se contradicen entre sí.
Proyectos que sepan cuánto pueden invertir y son respetuosos con los presupuestos. No me molesta complementar un pago monetario con productos o servicios, todo depende del proyecto. Pero si un posible cliente me pide productos complejos y no está dispuesto a que la retribución sea justa, o peor, cree suficiente que el pago sea “visibilidad”… no. Hell no.
Te preguntarás cómo me está yendo con estas condiciones. La verdad es que nada mal. Estoy trabajando en un proyecto Fondecyt que es un sueño. El enfoque del proyecto me encanta (educación, jiji), las reuniones duran máximo 20 minutos, los feedback son muy claros, la profesora que encabeza el proyecto es un amor, los pagos han sido a tiempo, la imagen está preciosa! me siento orgullosa a los resultados a los que hemos llegado, o sea en resumen es un proyecto ideal. Es el único proyecto de diseño en el que estoy ahora, pero no me quejo.
Al final del día todo converge en una cuestión de perspectivas: prefiero estar trabajando en tres proyectos simultáneos que me tienen al borde de un aneurisma o en sólo uno que se siente como un jardín zen, me permite hacer clases y ser una señora de los fermentos feliz? porque, por cierto, eso es importante; aparte de diseñar estoy de cabeza haciendo clases y talleres. También es una cuestión de controlar la ansiedad, que el “sí, acepto” no salga así de fácil, que mi relación con la incertidumbre sea igual de sana que la relación con mi esposo: sana, bonita, paciente, sin obligar porque “o sino nadie te va a querer”. No les voy a mentir, por supuesto que me asusta pensar en el “y cuando se termine este proyecto… qué haré? qué pasará? cómo le voy a hacer con los gastos?”, pero también pienso que nadie es dueño del futuro así que no saco nada con asustarme por cosas que aún no pasan, que si sigo tomando las buenas decisiones que he tomado hasta ahora seguiré estando bien, que ya llevo casi cuatro meses sin el sueldo fijo a fin de mes y estoy bien, aún no me falta nada. De hecho estoy mejor, muchísimo mejor, me siento viva.
🎧 Sonido del mes
En esta cartita vengo a recomendarles la presentación en vivo que hizo mi amiga hermosa Valentina Maza de Busco Espacio, un viaje en todos los sentidos posibles. Esta mujer a mi me emociona.
📓 Lo que estoy leyendo
Seguimos con The Cell de Stephen King, mi gente. A paso de caracol, pero seguimos.
📺 Lo que estoy viendo
No llegué en el peak de hype que tuvo, pero en la casa estamos viendo The Apothecary Diaries y la estamos amando. Hace tiempo que no veía una serie con misterios por resolver en cada capítulo, me encanta. Por mi cuenta comencé a ver Prism Rondo porque sí, lo admito: me encantan las series románticas, por la chucha. Soy la señora de los fermentos y de los animes románticos.
🌿 Esta ilu es para ti
Siempre es un gusto darme el tiempo necesario para escribirles y que ustedes se den el tiempo de leerme y contarme cosas. Regalarnos tiempo es precioso, me encanta este espacio :’).
Espero que este abril sea tal como ustedes esperen que sea, que tengan descanso suficiente y comida rica. También me gustaría saber cómo va la vida para ustedes, si quieren pueden contarme respondiendo este correo que les va a llegar, por instagram o por paloma, como les sea cómodo :) Yo feliz de leerles!
Nos leemos el 26!
Nico.-