Vox en llamas, burkas en Burgos y la UE copiando los deberes del ICE
Ortega Smith, el hombre que durante años se dedicó a gritar en mítines sobre la nación, la familia y los valores eternos, ha sido expulsado de Vox y ahora amenaza con ir a los tribunales. Sí, a los mismos tribunales que su partido lleva años desprestigiando. Se queja de "guerra sucia y difamación repugnante" dentro de su propio partido, como si hubiera descubierto de repente que la ultraderecha puede ser desagradable por dentro. Abascal, que construyó su carrera sembrando hostilidad hacia medio país, ahora la cosecha en casa. Qué tragedia tan exquisita.
Mientras tanto, el PP y Vox de Burgos han aprobado prohibir el burka en el Ayuntamiento. No en la calle, no en los colegios: en el Ayuntamiento de Burgos. Un edificio que visitan aproximadamente cuatro personas al mes. La medida tiene el alcance práctico de prohibir los paraguas en el Sáhara, pero sirve para lo que sirve: señalar, inflamar y recordar a su electorado que hay un enemigo cultural acechando en los pasillos de la administración local castellana.
Y por si faltaba inspiración, la Comisión Europea lleva meses cocinando un reglamento de deportaciones que permitiría a la policía entrar en domicilios privados sin orden judicial a buscar personas indocumentadas.