La Unión Europea se pone la gorra del ICE, mientras en España nos preocupamos por la longitud del velo
La Comisión Europea, siempre a la vanguardia de la deshumanización, anda cocinando un plan de deportaciones que bien podría firmar la mismísima ICE estadounidense.
Se habla de redadas en domicilios sin orden judicial y de convertir a los servicios públicos en chivatos oficiales, todo bajo el eufemismo de "procedimientos eficaces". Si ya no te fías ni del médico, ¿qué esperas de tu panadero?
Mientras, en la patria, PP y Vox han decidido que la prioridad vital en Burgos es prohibir el burka en el Ayuntamiento. Menos mal, ya podemos dormir tranquilos sabiendo que el decoro municipal está a salvo. Y por si faltaba surrealismo, el Gobierno central baraja exigir catalán o euskera para *renovar* permisos de migrantes, un guiño a la burocracia absurda que el presidente de la Xunta pide para el gallego, pero solo después de que ya hayan entrado. No vaya a ser que se integren sin antes pasar por el martirio lingüístico.