Desplegar software en producción parece, a primera vista, una tarea técnica mundana. Uno pensaría que basta con subir el código, reiniciar el servidor y listo el pollo 😁.
Pero eso es solo hasta que vives un incidente real, y la realidad se torna bien diferente.
La forma en que desplegamos define, en gran medida:
Cuánto riesgo asumimos
Qué tan rápido podemos recuperarnos de un error
Qué experiencia tendrán nuestros usuarios
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