Seamos sinceros:
¿Te sientes seguro de ti mismo usando Git?
Si la respuesta es un rotundo “sí”, pues felicitaciones. Pero si, por el contrario, sientes que se te va a salir el corazón cada vez que ejecutas un comando de Git —y esperas cualquier respuesta al azar como si de lanzar un dado se tratase—, quizás te haga falta agarrar un poquito más de confianza.
Tampoco te sientas culpable. En algún punto, todos estuvimos ahí.
¿Quieres leer la edición completa?