Queridas 147 personas que estáis suscritas:
No, no es domingo y os habéis equivocado yendo a trabajar. Este cambio de fecha es únicamente fruto de mi indecisión, de mi poca organización y de mi cabezonerÃa. Cuando leáis esto estaré metiendo ropa de verano en una maleta (algunas no lo creeréis, pero ahora mismo os escribo con pantalón largo y jersey) o quizá ya en un tren. O a lo mejor ya he llegado a mi destino, una ciudad muy poco exótica de la que se habla mucho. O, si tenéis una extraña pero bonita punterÃa, vuestra lectura de estas lÃneas me pillará siendo muy feliz mientras unos cincuentones me cantan canciones.
No voy a contar más porque yo soy muy racional pero también algo supersticiosa. De todas formas, es fácil adivinar: consultad la agenda cultural de la ciudad más popular de este nuestro paÃs, esa en la que todos los de fuera nos convertimos en gente de provincias. Si me conocéis un poco o me habéis pillado tuiteándole cosas en inglés a un señor de Glasgow, ya sabéis adónde voy.
Este viajecillo no solo trastoca la fecha de la carta de julio, sino también su contenido. Hoy no voy a hablar de ninguna señora antigua porque ya hace un mes decidà no investigar nada. Como para darme la razón, junio ha pasado en un suspirito. Además, y creo que esto también bailaba por el centro de operaciones de mi cerebro cuando me dije que no iba a haber señora, la carta de julio del año pasado fue igual. Os pedà vacaciones y testimonios públicos y privados. A cambio, porque pedir sin dar nada a cambio me daba algo de pudor*, ofrecà postales. ¿Repetimos?
Â
Expongo:
|
|
Escribir estos textitos una vez al mes me trae muchas alegrÃas. También me agobia un poco, porque al final acabo haciendo el grueso de la investigación la última semana o la última tarde y descubro muchÃsimas cosas que me hacen exclamar de alegrÃa pero también que me quede con ganas de hacer una tesis doctoral sobre cada una de estas señoras. Una persona más organizada que yo seguramente tendrÃa una lista con nombres apuntados que va investigando con calma, pero yo me limito a fantasear sobre la o las señoras elegidas (sà suelo elegir en cuanto envÃo la carta, movida por el entusiasmo) hasta que se acerca el primer domingo del mes y me empiezo a poner nerviosa y me doy el atracón que nunca me di de estudiante. A pesar de esto, como os decÃa, el proceso completo me hace bastante feliz.
Pero hay algo que me hace muchÃsima más ilusión: cuando alguien decide contestar al mail para contarme algo o simplemente decirme que sÃ, que hay alguien al otro lado. Luego está lo de que aparezca alguna de las señoras compartidas por Twitter o Instagram o cualquier otra red social. ¡Fuegos artificiales! Me siento un poco culpable porque creo que esos fuegos son el mismo mecanismo que ha hecho que Mark Zuckerberg sea rico. Cada carta compartida es un poco como un like, ¿no? Es droga para mi pequeño (aunque a veces algo engrandecido) ego. Pero, maldita sea, qué bien sienta.
Â
Solicito:
(con la boca pequeña, en bajito, disculpándome)
|
|
En resumen, os vuelvo a poner deberes. Podéis contestar a este correo, decirme qué os gusta de las cartas normales con señoras, a quién deberÃa investigar, qué profesión está poco representada (tantas). O podéis también recomendar esta humilde niusléter en vuestras redes sociales.
Esto último siempre me da mucha vergüenza pedirlo, creo que tengo flashbacks a aquellos primeros tiempos de la era de las redes sociales en los que todos éramos community managers de algo y les pedÃamos a nuestros amigos que se hicieran fans y diesen me-gustas. Además, ¿quién soy yo para deciros qué debéis compartir? ¿no es muy poco orgánico que lo pida asà abiertamente? ¿tendrán credibilidad vuestras recomendaciones si la gente descubre que lo hacéis sobornados, a cambio de una postal? Porque sÃ, vuelvo a ofrecer postales, no sé si de esta ciudad poco exótica a la que me dirijo y en la que muchos de vosotros vivÃs, si del mucho más exótico Vigo o si de viajes del pasado. El otro dÃa encontré una postal de una ciudad italiana y la pegué la pared de mi dormitorio. Creo que serÃa mucho más feliz —la postal— si tuviese la oportunidad de viajar a un buzón.
Compartir está guay porque asà el contador de personas suscritas aumenta de golpe de una carta a otra y crecer es siempre bonito. Pero también os digo que si todos me contestarais y no compartierais me harÃa ilusión igualmente.Â
Resumen: vuestros buzones necesitan postales, yo estoy dispuesta a enviarlas. Hagamos un trato. Si al final compartÃs, creo que esta carta no es la más adecuada. Podéis ir a por una antigua o podéis ofrecer este enlace a vuestros queridos seguidores y amigos y fans. Yo estaré haciendo la maleta o viajando en tren o pasando calor o siendo feliz e intentando olvidar que he hecho esto de pediros algo directamente.
*Qué horror. Imaginadme pidiendo un aumento. AcabarÃa ofreciéndome a trabajar muchas más horas o a renunciar a las vacaciones.Â
Â
El botiquÃn 💊
¿Hay botiquÃn? ¡Claro! Las vitaminas culturales siempre están ahà para mantenernos en pie.
📺 Mis amigas Raquel y Meri llevaban mucho tiempo hablando de Superstore (en Netflix), asà que empecé a verla para poder participar en sus conversaciones. Episodios de 20 minutos muy divertidos (y con crÃtica social) con una tienda de esas enormes tan americanas tipo Walmart como escenario.Â
|
|
📚 El otro dÃa fui a merendar a casa de Cris y Juan y al final acabé quedándome a cenar porque su sofá es muy cómodo (¡y su compañÃa irresistible!). Además, salà con dos libros: uno prestado y otro regalado. El prestado, Vozdevieja, de Elisa Victoria, lo devoré al dÃa siguiente. El regalado, En casa: Una breve historia de la vida privada, de Bill Bryson, traducido por Isabel Murillo, lo estoy leyendo poco a poco. Recomiendo los dos.Â
🎶 Ya sé que es repe, pero sigo escuchando el disco de Harry Styles. Lo tiene un poco todo, ¿no?
|
|
|
Y el tÃpico final de newsletter: pero algo distinto porque lo de que me contestéis o compartáis ya os lo he dicho. Aquà solo lo más básico: si te la han reenviado y te ha gustado, suscrÃbete. Dime cosas contestando a este email o en Twitter o Instagram. Si no quieres más, desuscrÃbete. Oh, y gracias por estar por aquà y no ser fantasmas.
|
|
|
|
Añadir un comentario: