Pánico a una entrevista ridícula
Anatxu Zabalbeascoa en La Cocina
¡Hola!
Es sábado, y te veo mejor que nunca.
Esto es Afirmativo! Por aquí comparto, de vez en cuando, novedades que publico en mi web y cosas que me van pasando por la cabeza.
Una amiga que conoce mis secretos más oscuros se quiere hacer su web, y me preguntó cómo me había hecho la mía, que si había usado WordPress.
Cuando le dije que a manubrio, me respondió que no sabía que yo fuera “tan friki”, “que supiera hacer esas cosas”.
Me quedé pensando… y me alegré de no ir por ahí dando la chapa con mis movidas.
Dicho lo cual, here we go again:
La última invitada a La Cocina ha llevado a cabo docenas (¿cientos?) de entrevistas, lo que —unido al aprecio que le tengo— me hizo desarrollar verdadero miedo a no estar a la altura.
Dejo a tu juicio el resultado, pero quiero dejar por escrito tres lecciones que me dio. Para que no se me olviden y porque soy así de majo:
Para que mis entrevistados se sientan cómodos hablando de todo, suelo ofrecerles compartir con ellos la grabación, por si se hubieran metido en algún charco que prefiriesen no ver publicado.
“Eso no se hace”, me dijo. Lección número uno ✍️
Suelo pedir a la gente “90 minutos como mucho”, de modo que no se asusten con la duración pero, al mismo tiempo, se bloqueen la agenda para no ir con prisas.
Ella pide dos horas. Dice que hasta la hora y media no empieza lo bueno. Segunda lección ✍️
La tercera ya intentaba ponerla en práctica, pero me confortó ver que ella lo lleva en su manual: se trata de evitar la conversación previa para no estrujar temas interesantes ni perder espontaneidad.
Recuerdo que una vez nos fuimos a comer antes de la entrevista y las pasé putas para no destripar la conversación que luego publicaría. Tercera y última ✍️
Anatxu Zabalbeascoa es periodista e historiadora del arte.
Autora de una veintena de libros, lleva 30 años escribiendo sobre arquitectura en El País, donde publica el blog Del tirador a la ciudad y realiza entrevistas para El País Semanal.

Una cosa antes de despedirme: si algo que ves en internet te hace acordarte de alguien, o si descubres una canción o un libro o una peli que te gusta y sabes que a esa persona también le gustará, mándaselo.
Es gratis y seguro que le alegra el día.
Esto es todo por hoy.
¡Que tengas un buen fin de semana!
Alberto