Souvenirs de Nueva York
Cosas que me traje de Nueva York mientras evitaba mirar a la gente a los ojos
Es difícil ser una misma en una gran ciudad. O en un sitio que no conoces. Yo me siento pequeña y torpe, como si se me olvidaran todos los trucos de la gran ciudad que he aprendido hasta ahora. De repente, me da vergüenza entrar en una cafetería, pillar el bus o pedir la cuenta y me da la sensación de que las personas que se cruzan conmigo ven algo en mí que yo no soy capaz de ver.1 En Nueva York fue así todo el rato, en ningún momento tuve la sensación de que estaba en control porque nada te prepara para una ciudad como esa donde todos caminan con un rumbo claro y seguridad, hay pibes con cámaras de 16 mm –Jonas Mekas vive, la lucha sigue–, las chicas hablan de un tío llamado Trevor y los chicos de algo llamado «Front end Developer». Siempre evito generalizar, pero te prometo que escuché a varias chicas hablar de un tal Trevor, a lo mejor era el mismo Trevor, a lo mejor todos hablaban del mismo «Front end Developer» porque como termina pasando, ninguna ciudad es tan grande y todo el mundo comparte historia con la misma persona desgraciada. Por suerte, en el limbo que son las vacaciones hay otro limbo, que es el de la habitación de hotel, un espacio en el que te puedes quitar la máscara de susto y ser tu misma rodeada de las cosas que vas acumulando durante el viaje. Como ya conté en Souvenirs de Japón, a mí me gusta coleccionar cosas gratis –tickets, servilletas, papeles de todo tipo– y también intento pillar muñecos, fanzines y libros. En Nueva York, comprar un libro o un fanzine sale más barato que comprar mantequilla o un litro de zumo de naranja en el super, así que me hice con una colección bastante guay que paso a enseñarte, en parte, a continuación. Al final de todo, también te comparto un vídeo que grabé en uno de esos momentos de limbo dentro del limbo. Espero que encuentres alguna referencia interesante o inspiradora.



Y ahora el pequeño vídeo donde te abro una puerta, otra más, a mi corazón. Probablemente sea mi vídeo más personal porque se me ven los pies, la cara y, además, canto, que es algo que suelo hacer constantemente.
See ya soon, o todo lo soon que pueda,
Alba G. Mora.
Parece mentira, pero en nada cumplo 33 tacos.


