Historia de terror breve
Me he pasado las últimas semanas enferma. Empezó antes del 8 de octubre, el día que presentaba la novela. Se complicó durante la semana siguiente y lo arrastro hasta el día de hoy. Lo de escuchar al cuerpo no se me da demasiado bien, no termino de pillar la frecuencia exacta. Antes de ponerme mala, o cuando ya lo estaba pero no me enteraba, mi amigo Iban descubrió el perfil de Letterboxd de una persona que se dedicaba a copiar a diario las películas que mi grupo de amigos y yo veíamos, también algunas reseñas y chistes internos. Fue algo que animó la conversación de aquella noche, pero me dio muy mal rollo porque llevaba mucho tiempo haciéndolo y «copiando» películas muy concretas. Por ejemplo, decía haber estado viendo pelis en casa de mi amigo David, o en un cine de Nueva York al que fui con mi novio a ver The Image de Radley Metzger (por un momento llegué a pensar que había estado en la sala con nosotros).
La persona en cuestión es un chico de Argentina, un tal Alejandro, con una cuenta de de Instagram tan inofensiva como su nombre. Reporté la cuenta en Letterboxd, le bloqueé y decidí olvidarme. Entonces me puse enferma, una bronquitis aguda que me ha tenido una semana en la cama. Cuando estaba a pocas horas de que me diera la fiebre, decidí cuidarme. Compré una mascarilla facial y me tumbé en la cama a ver las noticias. Me parecía a la protagonista de Los ojos sin rostro. Pero ya era un poco tarde para los autocuidados. Perdí el apetito, las fuerzas y las ganas de hacer cualquier cosa. La enfermedad me borró por completo la personalidad y es así cómo me imaginé al principio a Alejandro, como una especie de ente extraño a la espera de recibir material para poder moldearse a sí mismo a ojos de los otros. Me vi la novena temporada de Love is Blind (Denver) prácticamente del tirón. Una de los concursantes tenía como hobby jugar al golf. Decidí investigar cosas sobre su vida mientras veía el programa y me imaginé llevando su ropa. Entré muchas veces al correo, creo que estaba esperando un mensaje que me curara o animara de golpe. Pero todo estaba en standby, como si el mundo supiera que estaba enferma. Me forcé a ir a clase de japonés y cuando llegué al centro de Barcelona no reconocí la ciudad; fue extrañísimo, tuve que sacar el Maps para poder ubicarme. Llegué a clase sudando y aguantándome la tos con las manos. La profesora me dijo «ya estás bien». Pero el aula me daba vueltas y tenía la impresión de que todo el mundo ya hablaba un japonés perfecto. Llevaba días sin hacer lo que me hace, sin ver películas, sin poder pasear, sin hablar por los codos. Cada vez me parecía más a la foto de perfil que tiene Alejandro en su cuenta de Letterboxd. Discutí con mi novio y utilicé el argumentario de algunos de los protagonistas de Love is Blind: «los retos a los que nos iremos enfrentando serán diferentes cada vez». He tenido la sensación durante estos días de haberme perdido varias clases, de que sería incapaz de volver a coger el ritmo. Este fin de semana, durante un paseo, vi a las chicas correr y hacer ejercicio y me fijé en sus músculos en funcionamiento y quise estar en sus cuerpos un rato. Ser otra persona tiene que ser muy liberador, sobre todo cuando eres un lienzo en blanco y no eres bien bien tú misma.
Espero volver pronto,
Alba G. Mora.
No quiero provocar a Alejandro, pero aquí te dejo una lista de Letterboxd de películas que me inspiraron mucho mientras escribía Cosita, mi primera novela (quizá la última teniendo en cuenta cómo me está sentando).
Y si el 7 de noviembre estás en Madrid, te invito a que vengas a la presentación de Cosita en la librería Pérgamo. Me acompañará Carmen Casanueva, la persona más inteligente y talentosa del mundo. Os espero con mejor salud y una tarta.


