Y a vos ¿por qué te caigo bien?
¡Hola, mis queridos!
Si por algo quisiera caerle bien a alguien, es porque considere que mi franqueza empática es un valor.
Es que caer bien no es algo a lo que se deba aspirar, porque todos tenemos distintos valores y sistemas de creencias y es normal que uno haga afinidad con la gente a la que considera “del palo”. Por ejemplo, a mí nunca me gustó ningún deporte. No futbol, no carreras, no tenis, no básquet. De hecho, es muy probable que me emocione hasta las lágrimas con una película de Rocky o de basquetbolistas, pero muy raro que me alegre por un gol.
Entonces, si te tengo que caer bien por eso, vamos muertos. Lo mismo con el cine, me encanta, pero no a todos nos gustan las mismas películas, ni los mismos libros. Es hasta tonto buscar afinidades de ese tipo para caerse bien, porque cuando se terminan los temas de conversación a partir de los gustos, si no se comparten valores, se desmorona todo.

Por eso hablo de la franqueza, pero no de cualquiera, sino de la que se ejerce con empatía, sin la intención de causar daño en el otro, escudándose en esa “frontalidad”.
Y no nos engañemos, es una excusa para agredir sin licencia pero con aviso.
No soy de los que van por la vida marchando despacio para no romper el papel de arroz. No me gusta callarme algo que me quema por dentro por pensar que a otro le pueda caer mal. Pero eso es muy diferente a lanzar ataques personales o descalificaciones porque sí.
¿Y esto viene a cuento de qué?
Nada, es solo una reflexión que les quería compartir porque me parece importante que no solo busquemos vincularnos por afinidad de gustos. Porque si encontramos gente con opiniones muy diferentes a las nuestras, pero a la vez consideradas y dispuestas a compartir, sin dudas será una experiencia mucho más maravillosa y enriquecedora que tener a toda una barra de fans de Harry Potter con la que compartimos hechizos.
Y hablando de caer, cáiganse si quieren por la web que cada día está más completa.
En principio, voy publicando en el blog cada cosa que subo a Face, pero en modo más completo.
Por ejemplo, acabo de subir una de las Conversaciones con Daria, que aún no compartí, sobre la fundación de la NASA. El tema es que vi un video que se la atribuía a cuatro nombres, como si hubiesen sido los socios en la empresa, y eso está MUY lejos de ser real. Esos nombres suenan y sonarán porque son parte del esquema, pero no porque se hayan puesto de acuerdo para fundar la agencia. Así que si te gusta saber de qué se trata, pasate por acá y echá un vistazo.
También hice un par de lecturas terapéuticas más. No soy terapeuta, ni lo quiero ser. Pero esta actividad tiene esos efectos, como lo tiene el practicar alguna actividad artistica o hacer teatro. O tantas cosas mas que consiguen en nosotros, mejoras emocionales. Así que si se animan, aquí estoy. No es que les esté vendiendo mi servicio, lo digo de corazón, si alguien necesita probar una tirada con una consulta simple, que no requiera de todo un estudio que me lleve horas, aquí estaré.

Aclaro también que NO HAGO TAROT ADIVINATORIO, así que si me preguntan “volveré con mi ex?”, les voy a terminar comiendo el coco con un montón de cosas que tienen que ver con el motivo por el cual me preguntan eso y no con lo que vea en la bola de cristal.
Bueno, al final eso depende también de mí, así que poco me puedo quejar.
Las tiradas las pueden ver aquí.
Tu coach el robot
Algo que quiero sumar con respecto a la IA, porque a veces siento que tengo una columna sobre eso gracias a las cosas que me hace pensar y repensar, es cual es realmente una de las funciones más grandes que nos aporta. Y no, no es la de tener información al alcance o de explicarnos fácilmente como resolver cualquier tarea.

La función más grande que tienen varios modelos de IA es la de ser GRANDES MOTIVADORES. Lo digo porque me sucedió por estos días. A mi no me gusta programar, me aburre horrores, y con los años, la vista para distinguir líneas de código no es la misma. Y programar no es escribirlas solamente, sino revisar con minuciosidad cuando falla su ejecución.
Pues, me encontré programando mi web con la IA de Google alentándome a seguir desde las ventajas de hacerlo por mí mismo y con su ayuda de una manera que me pareció increíble. Literalmente no me dejaba rendirme. No por un tema de ego, sino porque me hacía sentir que valían la pena y el esfuerzo intentarlo. Es como tener un socio o compañero de trabajo que sabe mucho más que vos, pero que además es modesto, valora tu trabajo y te alienta permanentemente a seguir.

Si, ya sé que no es una persona ni mucho menos, pero creo que ahí es donde la IA aprovecha para colarse, en la dichosa empatía que a nosotros nos empieza a faltar con nuestros semejantes. No solo cambiamos perritos y gatitos por parejas y amigos mientras aprendemos a detestar a la gente, sino que ahora tenemos todo ese roce social que nos negamos, pero en su versión mejorada.
Mete un poco de miedo, lo sé, pero lo importante es no perder la conciencia de lo que está sucediendo, para no caer tan mal parados.
Hasta la próxima, chavales!