Henry Drae

Archivo
Suscribirse
julio 21, 2025

Lunes otra vez (y encima con resaca)

👋 ¡Hola, unicornios de las redes! ¿Qué tal ese fin de semana?

Yo después de una noche salvaje aparecí todo rasguñado y con una perra en la cama. Y sí, a Lumen desde cachorrita la acostumbré a eso y ahora andá a decirle que su humano tiene derecho a hacer algo diferente. En fin.

Tercera entrega de este boletín, —les prometo que voy a dejar de contarlos a partir del siguiente, solo quería armar el podio de los tres primeros.

Hoy no les voy a regalar un libro nuevo (ya tienen dos que espero que aún les duren), pero les voy a contar sobre el mazo que inspiró uno de ellos, entre otras cositas interesantes, como para que el comienzo de semana no sea tan rutinario.

¿Comenzamos?

🃏 Se viene el Oráculo de Anatomía de un Escéptico ¡y no trae manual!

Cartas de muestra de Anatomía de un Escéptico - Oráculo

No lo hay porque no hay receta (y tampoco un final escrito)

Dos cartas del Oráculo de Anatomía de un Escéptico para reflexionar sobre lo que hay más allá del telón… y de la última página

Pero, ¿por qué el oráculo no trae un manual de interpretación?

Porque no tiene sentido darte una lista de significados fijos cuando lo que propongo es que te hagas preguntas a partir de lo que ves.
No se trata de decirte “esto quiere decir tal cosa”, como si fuese un horóscopo pasteurizado, sino de sembrar dudas, asociaciones, imágenes. Este oráculo no está hecho para predecir, sino para provocar.

Cada carta está construida como símbolo, no como código.
Y como símbolo, no necesita ser traducido ni reducido, sino leído con lo que tengas encima ese día: tus miedos, tus sueños, tus broncas, tus creencias, tus prejuicios…
Eso también es lectura, basada en pura intuición.

Ahora sí, pasemos a las cartas que hoy se abren solas en la mesa:

🃏XXIII — El otro lado del telón

CARTA DEL ORACULO EL OTRO LADO DEL TELÓN

“No sé qué hay después, pero siento que algo me observa desde allí.”

El escenario está vacío, pero el telón está entreabierto. Y del otro lado, no hay exactamente público… hay presencias. Máscaras sin cuerpo, miradas sin rostro, tiempo detenido en forma de relojes de arena.
Y vos, justo en el centro, como si fueses a dar un paso que ya no es actuación.

Esta carta no habla de “el más allá” como lugar físico ni místico, sino como el umbral que no se deja anticipar. Es una carta de sospecha existencial, de intuición inquietante.

¿Y si no estamos solos ni cuando nadie nos ve?
¿Y si la pregunta no es qué hay más allá, sino quién?

La podés leer como confrontación con lo invisible, como señal de que hay algo en lo que evitás pensar —la muerte, lo oculto, lo reprimido, lo pendiente— o como un llamado a mirar más allá del relato oficial de las cosas.

Una carta para dejar de hacer de cuenta que tenés todo bajo control.


🃏XXIV — La última página

CARTA DEL ORACULO LA ÚLTIMA PÁGINA

“No me preocupa el final, sino quién lo escribe.”

La muerte, sentada, casi paciente, como correctora de estilo. Un libro abierto, la pluma aún en mano, y un nombre ilegible.
La escena es ambigua: ¿ya se escribió el final o aún podés intervenir?
Esta carta propone una revisión crítica sobre los cierres que damos por hechos. ¿Quién dice cuándo algo termina? ¿Y bajo qué autoridad?

Puede hablar de decisiones importantes, de rupturas, de transformaciones que no aceptan más postergación. Pero más allá de eso, pone el foco en la autoría: ¿quién está escribiendo tu historia? ¿Sos vos, o ya firmaste en blanco hace rato?

También es una carta para el que se siente agotado o al borde: el recordatorio de que incluso la última página tiene margen.

👉 De todos modos, cuando tengas el mazo en tus manos siempre podés leer o descargar aquí el libro que lo inspiró, Anatomía de un Escéptico

🃏 Bolupelícula de matiné de domingo: “Familia pero no mucho”

POSTER DE FAMILIA PERO NO MUCHO

Como si no me hubiese bastado con la empalagosa —pero efectiva, debo reconocer— “Mi padre es un peligro” que vi el domingo pasado con De Niro en plan comediante en piloto automático, ahora le di una oportunidad (de la que me arrepiento) a esta comedia brasileña en la que la argentinidad aparece en forma de un cliché tras otro.

En el tráiler ya les cuentan la premisa, hija rebelde —pero talentosa y enfocada—, de un brasileño materialista y conservador, que luego de marcharse a estudiar a Europa, regresa a su Brasil natal solo para anunciarle a su padre que se va a casar con un argentino, y probablemente irse a vivir al exterior. La “mala noticia” llega en forma de viaje familiar (a Bariloche, Argentina) para que se conozcan todos y puedan armar esta nueva familia sin demasiado esfuerzo.

El dato curioso es que la película es brasileña y está doblada al español latino, pero las voces de los argentinos están dobladas por los mismos actores originales. El problema (que llega a hacerse insufrible) es lo malo que es ese doblaje, sobre todo en el caso del Puma Goity, que parece que lo hubiese grabado en el baño mientras hacía el dos.

Pero si nos enfocamos en la historia, o en los mismos gags, es todo más que predecible, no dejaron un solo cliché afuera. El padre brasilero (Leandro Hassum), al que seguramente han visto en alguna otra comedia carioca, es pura morisqueta y sobreactuación. Los chistes de humor físico son demasiado infantiles y a la altura de un cartoon, pero ejecutados por dobles que tienen la mitad del peso del actor y se nota demasiado.

Lo más rescatable es lo ejecutado por los actores más jóvenes, la parejita compuesta por la brasileña que parece un clon de Emma Watson, Julia Svacina y el argentino Simon Hempe que es el único que entendió que al doblaje también hay que actuarlo aunque sea en el mismo idioma.

Totalmente olvidable, por si les puedo ahorrar el disgusto. Mejor maratoneen División Palermo, si no lo hicieron ya, y carcajadas aseguradas. (Ya haré una reseña al respecto).

🕯️ ¿Escucharon alguna vez sobre “El Profanador y el Sepulturero”?

POSTER DE EL PROFANADOR Y EL SEPULTURERO


¡Claro que no! Porque se trata de una historia maldita que escribí hace más de quince años, y que nunca me dejó en paz.
Ahora vuelve. Y lo hace en todos los formatos que pueda poseer.

¿De qué se trata con ese nombre tan pretencioso?

El Profanador y el Sepulturero transcurre en una campiña europea del siglo XIX, entre cementerios ocultos, criaturas resucitadas, traiciones alquímicas y redenciones imposibles. Es un relato de horror gótico, con aroma a novela clásica, pero con narrativa moderno, hecha a base de balas de plata, estacas, cicatrices y decisiones morales al filo de lo humano.

Jonas Vanderbilt, un granjero devenido en cazador de criaturas infernales marcado por la pérdida, acepta custodiar un cementerio donde yacen prisioneras las abominaciones más temibles de la noche. Benjamin Hodges, un joven historiador idealista, busca destruirlo antes de que ese poder caiga en las manos equivocadas. Ambos deberían querer eliminarse entre sí —motivos les sobran—, pero algo más oscuro los obliga a unirse.

¿El enemigo? Un aristócrata que trafica con almas y pacta con demonios.
¿La promesa? Redención, a cualquier precio.
¿El escenario? Un cementerio sellado… donde los muertos no descansan.

La historia regresa con todo:
📘 En formato de novela ilustrada
🃏 Como juego de cartas (tal vez oráculo)
🎲 Y también como juego de mesa cooperativo con decisiones éticas y finales múltiples.

Porque algunos horrores nunca se entierran del todo.

¿Te animás a abrir la cripta? Entonces lee más detalles aquí

🤖 Reflexión: La IA que no te mata, te hace más fuerte

La IA como reemplazo o como ayudante

Si venías cómodo, automatizado, sabiendo que hacías un trabajo por el que hasta hace poco te pagaban sin dudar, malas noticias: el viaje llegó a su fin.

Pero ese “fin” no es una catástrofe. Es una bifurcación:
O te asumís víctima de una tecnocracia que avanza sin mirar atrás,
o despertás —por fin— y recordás que no sos engranaje: sos ser humano.

Y el verdadero susto no viene de la IA en sí, sino de lo que revela.
Porque ver que algo (no alguien, pero da igual) puede hacer mejor lo que vos hacías con orgullo, es como mirarte al espejo y no reconocerte.
Duele.
Duele en el ego, más que en el bolsillo.

El miedo no es morir de hambre.
El miedo es que nadie te valore más.
Que lo que hacías ya no importe.
Que te cambien por un prompt bien armado.

Pero, sorpresa: todavía hay gente que va a querer lo que hacés.
Tu arte. Tus manos. Tu obsesión.
Y más aún si entendés esto:
si la IA te reemplaza, es porque no estabas creando desde vos, sino funcionando como parte de un sistema que ya no necesita más partes.

¿La solución?
No competir. Crear tu propia maquinaria.
La IA no es rival, es recurso.
Es asistente. Es amplificador.
Usala.
Pero no te olvides quién la enciende.

📌 Avances, promesas y proyectos que resisten

Esta semana tengo mucho por delante, trabajos colgados, proyectos retomados y el trabajo que vaya surgiendo, pero este Newsletter me da muchísimo placer, y por eso mismo se vuelve prioridad.

Y ustedes, mis cómplices eternos.

Eso sería todo por hoy.
Gracias estar ahí

Nos leemos en la próxima.

—Henry

No te pierdas lo que sigue. Suscríbete a Henry Drae:
Este correo electrónico te lo ha traído Buttondown, la forma más fácil de iniciar y hacer crecer tu boletín.