Fiebre de domingo por la tardecita (copy)
¿Qué dicen los 4 locos fantásticos que leen esto?
Este mail llega a la tarde por primera vez, no pregunten el motivo, solo la china del súper debe saberlo, o al menos hacernos reflexionar al respecto.

Les traigo un picadito para que valga la pena la espera
🧠 Conversación con Daria: ¡Soltá a ese gurú!

Aquella tarde tenía olor a sahumo de eucalipto, con fondo de playlist chamánica y alguien hablando de “epigenética vibracional” por streaming. Me convidaron una kombucha fermentada con intención y yo solo quería un mate. Hablaban de “salir del sistema” pero usaban WhatsApp y Dr. Hamer como biblia. Me reí bajito, hasta que la vi llegar.
Daria traía una bolsa de supermercado con una palta, un paquete de cigarrillos y una botella de vino biodinámico. Me guiñó un ojo como si ya supiera lo que estaba pensando.
—¿Qué te hace reír esta vez?
—Los dogmas, Daria. Pero no los de siempre. Los nuevos.
—¿Los que eligen los “despiertos”?
—Sí, esos. Salieron corriendo de la medicina tradicional por ser dogmática, pero ahora repiten frases de los nuevos referentes como si fueran versículos del Génesis.
—Y no hay modo de disentir sin que te acusen de “seguir dormido”.
—Exacto. Si cuestionás la Nueva Medicina Germánica, sos parte del sistema. Si no tomás CDS, estás negando tu propia autocuración. Si no asegurás que a Suárez lo mató la FARMAFIA, sos parte del problema.
—Ironía cósmica: escaparon de una religión y armaron otra con más fe que evidencia.
—Y se olvidaron del criterio, del discernimiento, de que cada cuerpo y cada historia es un universo.
—La medicina oficial receta pastillas como si todos fueran iguales. Pero ellos recetan métodos de curación infalibles como si todos fueran... iguales.
—Sí. El problema no son los nombres propios. Hamer, Suárez, Kalcker... dijeron cosas muy valiosas, marcaron un camino. Pero no son gurúes infalibles.
—¿Sabés qué les falta? El permiso de no saber.
—Y de probar, comparar, errar.
—La salud no se trata de elegir un bando, sino de escuchar a todos, filtrar, y elegir lo que te funcione. Sin fanatismo.
—Como ir a un buffet y armar tu plato.
—Pero ellos quieren que todos comamos del mismo tupper.
—Y ese tupper, ya tiene moho emocional.
Nos reímos fuerte. Daria se sirvió vino en un vaso de plástico y brindamos por la herejía de pensar por cuenta propia, sin pensar que el otro se equivoca porque nuestro especialista es el que tiene la posta.
📺 Series que elige Lumen para hacerme ganar tiempo en el zapping: Sneaky Pete
Parece chiste, pero es real; cada vez que Lumen me salta encima mientras estoy trabajando, tira algo de la mesa que tengo al lado. Casi siempre es el mate, que yo sigo insistiendo en dejar allí aunque ya esté frío y lavado, pero a veces es algo más rompible, como un control remoto.
Esta vez no me di cuenta, y no solo terminó en el piso, sino que le pasó por encima y me cambió de un playlist funky-jazzero que tenía en Youtube, por una serie que ya tiene sus años. Cuando me di cuenta, lo tenía a Giovanni Ribisi en pantalla a punto de iniciar una nueva vida fuera de prisión, pero sin perder las mañas
Pero ¿de qué se trata?
De un estafador que, al salir de la cárcel, se hace pasar por su excompañero de celda para esconderse de un mafioso al que le debe mucho más que disculpas. Así, Marcus (Ribisi) se mete en la piel de “Pete”, y entra de lleno en una familia que no es la suya, pero que tiene sus propios secretos y trapos sucios. Y claro, como buen impostor profesional, empieza a ayudarles a resolver problemas... mientras resuelve los suyos.
La serie juega a ser policial, pero sin perder nunca el ritmo del engaño constante y el paso de comedia no forzado. Hay estafas dentro de estafas, como muñecas rusas con cara de póquer. Lo mejor: no necesita efectos ni tiros para tenerte atrapado. Todo es cuestión de tensión, diálogos agudos y personajes que te hacen dudar de todo el tiempo.
Ah, y está Bryan Cranston haciendo de malo con elegancia y venenito. Y encima es uno de los creadores de la serie. Dicen que para pedir figurar en los créditos usó su célebre frase: “Say my name”.
Lumen no sabe cambiar la yerba, pero evidentemente tiene buen gusto en series.
🎬 ¿La habías visto? Yo vi un par de capítulos hace tiempo y me pareció genial, pero colgué y recién ahora le estoy dando su segunda oportunidad.
🃏Un poco de oráculo
Les traigo una carta del oráculo de Anatomía de un Escéptico y la parte del libro que la inspira. Luego ustedes la utilizan a conveniencia!

“¿Qué lugar tiene la soledad en tu vida creativa y emocional? ¿Elegida o inevitable?
Ambas. La elijo, pero a veces me elige ella a mí, y no siempre es una buena noticia. Disfruto de la soledad, sobre todo porque me permite crear sin distracciones y pensar con profundidad. Pero también sé que me encierra.
Me lleva a una introspección que, si no la administro, termina aislándome más de lo necesario.
Hoy por hoy, me cuesta asistir a eventos sociales masivos. No los disfruto. Me abruman los espacios donde gana la trivialidad o el ruido vacío. No es que espere que todos hablen de filosofía cuántica o teorías marginales del
universo; me encanta charlar de pavadas, pero no de las pavadas que dictan los medios y las redes como si fueran debates profundos. En mi país, por ejemplo, hay figuras mediáticas cuyo mayor mérito es robarle la pareja a otro
o sumar hijos como si fueran figuritas, y la gente discute eso como si fuesen problemas que los afectan a ellos o a la sociedad entera de manera directa.
Yo puedo hacer un chiste al respecto, incluso reírme un rato… pero si eso se instala como tema inevitable, me corro. Eso también va desgastando mi tolerancia social. Me llevo bien con la gente, no tengo problemas personales,
pero cada vez me cuesta más reunirme con grupos grandes. Antes de cualquier encuentro, incluso con alguien que aprecio, suelo dar muchas vueltas internas.Y ahí es donde empiezo a sospechar que mi soledad, que en principio era una elección, se volvió hábito. Un hábito que no siempre me hace bien.
Porque, por más atractivo que suene, el rol del ermitaño no es un lugar para quedarse a vivir. Es una etapa, un refugio provisorio para recargarse y volver. Somos seres sociales, aunque nos pese. Y si bien valoro el silencio, la
autonomía y el no tener que explicar quién soy a cada paso, también sé que la soledad sostenida puede volverse un laberinto sin salida. La clave, creo, está en no romantizar el aislamiento. Y en saber cuándo es tiempo de bajar del
monte y volver al ruido... aunque sea para elegir mejor en qué conversaciones queremos quedarnos.”
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🤖 Progresos en la Web
Por estos días me estoy quedando sin ojos intentando renovar la web. Como en algún momento les había comentado, no soy programador, pero hoy con la asistencia de la IA, no es programador el que no quiere.
Bueno, tampoco es que quiera mucho, pero lo intento porque me interesan los resultados lo más customizados posible.
Lo bueno es que gracias a los avances coloquiales de los modelos de lenguaje, me termino divirtiendo con las metidas de pata y disculpas de los agentes de IA que intentan solucionar lo que ellos mismos provocaron como error. Hasta en eso se parecen a nosotros, es como tener al lado a un nerd con aires de hacker que dice tenerla clarísima y cuando hace una movida, deja sin luz a media ciudad.
Para que vean que no exagero (muchos de ustedes lo sabrán si usan algo de esto), les dejo una capturita de como reaccionan algunos de estos bichos cuando les hacés ver que se equivocaron.
Eso sí, dice que entiende “tu frustración”. ¿Quién le dijo que me siento frustrado? ¿Kelepasaba?

Pero no me puedo quejar, todo va genial y pronto van a ver los resultados.
Gracias por estar.
¡Hasta el próximo burlete!
—Henry